martes, 19 de junio de 2012

Escritura Automática 79


Me despertó una bandada de golondrinas nerviosas, que bailaban de arriba a abajo en un cielo anaranjado, de un amanecer vulgar de mayo.

Entre mis manos, sostenia un cojín que llevaba tu nombre, desperté en un hibrido agridulce de miedo, dolor y placer.
Tomé un generoso café con leche, en el que hundí mi mirada hacia el fondo, buscando un tesoro en sus profundidades.

A menudo me gustaba comprobar cuanto tiempo podía permanecer bajo el agua, aguantaba hasta el límite y salía a la superficie descompuesto, con los pulmones contraidos.
en esos momentos de inmersión pensaba en traspasar el límite. Que hay despues?

Me inquietaba la idea ( mas allá del suicidio por dolor) era una curiosidad que no conseguía saciar por prudencia.

Encontré en la mirada limpia de la panadera, un microoasis en medio de una montaña de maquinária muerta.Sencillas palabras, intercambio de monedas por pan, un simple adios....5 minutos que despedazaron un rutinario ensamblaje de secuencias maquinales.Mordisqueé la punta de la barra del pan, imaginando sus mejillas sonrientes.

Dediqué unos segundos a recordar ese preciso instante con ganas de inmortalizarlo dentro de mi espacio-tiempo, aunque posiblemente, se acabaria depositando en el fondo marítimo de mis pensamientos.

4 comentarios:

  1. ....me encanta mordisquear la punta del pan reciente, todo un PLACER!!!!!!!

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  2. Me ha gustado. Descifras con buen estilo esos instantes de lo cotidiano.

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